La saludable carne de pollo

El pollo es una de las carnes más habituales en nuestras cocinas, y en las de todo el mundo, y es que se trata de una de las carnes más saludables que podemos consumir.  Es rica en proteínas de alto valor biológico y muy baja en grasas. Su consumo también aporta gran cantidad de minerales como fósforo, selenio, potasio o zinc. Por si fuera poco, también se trata de una carne rica en vitaminas como la B6 y la B3 que es fundamental para el metabolismo de las grasas y azúcares en el cuerpo. En cualquier caso es mejor si eliges el pollo alimentado con grano y criado al aire libre, ya que sus propiedades nutricionales serán mucho mejores. 

Debido a su bajo contenido en grasa es ideal para las dietas hipocalóricas o de adelgazamiento. Es una carne muy versátil en su preparación. Se puede consumir de innumerables maneras, desde unas sencillas pechugas de pollo a la plancha hasta un guiso o asado, relleno… que se asocia a momentos de consumo más festivos y a celebraciones especiales. La parte más magra del pollo son las pechugas, si quieres mantener una dieta baja en calorías es importante que evites la carne del pollo y que elijas bien la preparación, ya que la forma en que lo cocines puede añadirle muchas calorías, y es que el pollo puede acompañarse con casi cualquier cosa, funciona muy bien con cualquier vegetal y se puede consumir con innumerables salsas. 

Una carne delicada

La carne de pollo es muy delicada porque se deteriora muy rápido. Por eso es importante comprarla fresca en tu carnicería de confianza y tener mucho cuidado de mantener la cadena de frío. También hay que evitar la contaminación cruzada con otros alimentos, sobre todo si los vamos a consumir crudos. Es importantísimo lavar muy bien todos los instrumentos que hayamos utilizado en su manipulado como tablas, cuchillos o tijeras.