Conejo, una carne sabrosa y saludable

El consumo de carne de conejo es muy habitual en la zona mediterránea de Europa, sobre todo en Portugal, España, Francia e Italia. En los últimos años su consumo está disminuyendo, sobre todo debido a que existe la percepción de que es una carne que exige mucho tiempo y dedicación para su elaboración. Sin embargo, su consumo es muy recomendable ya que se trata de una carne blanca, muy magra, y muy saludable. Se encuentra al nivel de los huevos y el pescado en la pirámide alimentaria, por lo que se recomienda hasta un consumo semanal de 3 ó 4 raciones.

Además de proteínas de alto valor biológico, la carne de conejo es rica en fósforo, potasio, selenio, hierro, zinc, y vitaminas del grupo B como la B6 o la B12.

Gastronómicamente, la carne de conejo es tierna, muy jugosa y de un sabor suave, por lo que combina perfectamente con multitud de alimentos y especias. Aunque casi la totalidad del conejo que se comercializa en nuestro país proviene de la cría, es un producto muy ligado a la caza menor, por lo que su sabor recuerda al campo y combina especialmente bien con verduras, setas y hierbas aromáticas. En contra de lo que se piensa, se pueden elaborar platos sencillos o guisos que no requieren mucha atención una vez que están en el fuego. Lo más habitual es disfrutarlo guisado, con verduras, con arroz, al ajillo, asado con alioli, en barbacoa, o, si desmenuzas su carne, puedes comerlo con pasta o en forma de lasagna o hamburguesa.