Con el verano, llegan los albaricoques

Su aroma y sabor dulce convierten al albaricoque uno de los alimentos favoritos del verano.

Su origen se remonta al año 3000 a.C en Asia, específicamente en Corea del Norte y Manchuria. Aunque es comúnmente conocido como albaricoque, su nombre original es Pronus Ameniaca denominado de esta forma cuando los romanos lo introdujeron en Europa desde oriente por Armenia. El albaricoque proviene del albaricoquero. Florece en invierno y su flor es blanca-rosácea. Sus frutos aparecen en primavera-verano entre los meses de Mayo y Agosto. Deja de madurar una vez que es separado de la rama, y es aconsejable consumirlo cuando su color está maduro y anaranjado. 

Rico en fibra y agua, es un alimento esencial para la vista, la piel, los huesos y el sistema inmunitario. También, es una fuente importante de vitamina A producida por el betacaroteno, un pigmento que le da el característico color naranja. Otros nutrientes que se encuentran en el albaricoque son la vitamina B3, el hierro, potasio, calcio y magnesio. 

Bajo en hidratos y en calorías, es un alimento excelente si se consume con moderación.

En verano este fruto se come fresco, tal y como sale del árbol. Y en invierno se come seco (en ensaladas, pasteles o individualmente), aunque esta opción contiene más azúcares que la fresca. Otra forma de comer albaricoque es en mermelada. Esta tiene una elaboración muy sencilla y queda deliciosa si se hace en casa. Os dejamos los consejos para que vuestra mermelada salga deliciosa:

Lo primero es cortar los albaricoques y ponerlos a fuego lento con azúcar (mitad del peso de los albaricoques) y zumo de un limón durante 40 minutos. Durante este tiempo se debe remover de vez en cuando para evitar que se pegue. Una vez que esté terminado se puede guardar en tarros. ¡Y a disfrutar de esta deliciosa mermelada durante todo el año!