Los de abril para mi, los de mayo para mi amo y los de junio para ninguno

El refranero es sabio y, aunque las características de los frutos dependen de muchos factores, lo que está claro es que estamos en plena temporada de espárragos. Cuando hablamos de espárragos podemos pensar en los dos tipos más importantes que existen, los espárragos blancos y los espárragos verdes. Su diferencia fundamental es la clorofila. Los primeros se crían bajo tierra, mientras que los segundos adoptan su color verde por la producción de clorofila gracias a la luz del sol. Los espárragos blancos generalmente se consumen frescos o en conserva, y los verdes pueden ser de cultivo (los que podemos disfrutar a lo largo de todo el año) o silvestres, que son mucho más sabrosos y ahora también están de temporada.

En nuestro caso, en Navarra, no podemos pasar una primavera sin consumir este delicioso producto, que además es producción local y cercanía. El espárrago forma parte de la dieta mediterránea desde la edad antigua y es muy valorado por su sabor y sus propiedades. Los espárragos son un alimento rico en fibra por lo que son muy saciantes. Tienen cantidad de vitaminas de los grupos C, A, E, B y ácido fólico, y tienen ¡muy pocas calorías!. Esto los convierte en un alimento ideal para dietas de adelgazamiento o depurativas.

A la hora de elegirlos, es importante tener en cuenta que no tengas las puntas abiertas y que estén rectos y no presentes golpes. Una vez en casa, para almacenarlos, lo mejor es colocarlos en un trapo en la nevera. Y después de una buena limpieza a disfrutarlos ya sea cocidos, a la plancha o crudos. Un manjar delicioso que no podemos dejar de probar en esta época del año.